domingo, 19 de diciembre de 2010
No puedo dormir. Odio tener esta sensación clavándose en mi pecho.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Trueno, qué voy a decirte que no sepas ya. Supongo que ya sabes que si
escribo esto es porq me marcho.
No para siempre, o eso creo, pero no se, hay demasiadas cosas que
me superan ahora mismo y no puedo estar aqui, aunque a veces me
distrae del resto, otras veces me recuerda más a lo mismo.
No me arrepiento de nada contigo, bueno, las cosas malas que dije
una vez, sabia como eras e intenté que me dieras algo que no podías, y
aun asi has seguido aquí, como siempre. Te quiero mucho, y
espero q esa historia inspirada en todos nosotros y los de verdad
mezclados salga pronto.
Cuida de Cass, y cuidate tu. Y cuida de Juliet, a Alex le importa mas
que a nada, incluso si no vuelve a ser lo mismo entre ellos dos.
Te quiero (L)
Qué puedo decir? Te echo de menos, pero esto tenía que pasar. Ambos lo sabíamos, como sé que volverás, aunque no sé cuándo, ni si seguirás siendo el mismo. Esto es parte de esa historia, y aún no ha acabado. Todo lo que puedo hacer es esperar. No quería que las cosas estuvieran así, pero hay cosas que escapan al control.
Y ahora estarás durmiendo, ajeno a lo que dejas atrás, las personas que te quieren de vuelta, los pequeños momentos dignos de recordar, una parte de tu vida.
Y aunque a veces duela, no puedo recriminarte nada, porque alguna vez lo hice, y entiendo los motivos que te impulsaron a ello. No es una huida, sino un cambio de perspectiva. The wild. The road.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Ohio
Se han ido. Los dos. Era de esperar que si lo hacían, lo hicieran juntos. Y con su marcha han dejado un gran vacío. Puedo adivinar cómo se sintió él cuando me fui...pero volví.
Mi mejor amigo se ha ido. Y ahora tengo una sensación extraña que me recuerda un poco a la sensación que me dejaba todos aquellos que una vez llamé amigos y ahora no están en mi vida. Con la diferencia de que esta vez es temporal. Nunca me abandonará del todo, porque siempre será mi mejor amigo, y siempre lo llevaré dentro, y volverá. Lo sé. Pero no puedo evitar sentirme un poco mal. Cabreada con algunos, decepcionada con otros que empeoran la situación. Hay veces que tu mejor amigo necesita más de lo que puedes darle, y si la persona que sí puede dárselo no está ahí, lo único que puedes hacer es dejarlo marchar, sin pedir explicaciones, y estar ahí para recibirlo cuando vuelva con una sonrisa. Porque eso es lo que los amigos hacen, y no necesito saber los motivos, me basta con saber que le hará bien alejarse de todo.
Ohio, Alex. Ohio.
Y no te olvides de traer contigo a Dave. Desconecten todo lo que necesiten, pero vuelvan. Los dos. Desde que lo introdujiste en nuestras vidas, todo ha sido más amplio, hay mayor unión. Otro capítulo, nuevos argumentos, una historia que aún necesita desarrollarse más.
Mi mejor amigo se ha ido. Y ahora tengo una sensación extraña que me recuerda un poco a la sensación que me dejaba todos aquellos que una vez llamé amigos y ahora no están en mi vida. Con la diferencia de que esta vez es temporal. Nunca me abandonará del todo, porque siempre será mi mejor amigo, y siempre lo llevaré dentro, y volverá. Lo sé. Pero no puedo evitar sentirme un poco mal. Cabreada con algunos, decepcionada con otros que empeoran la situación. Hay veces que tu mejor amigo necesita más de lo que puedes darle, y si la persona que sí puede dárselo no está ahí, lo único que puedes hacer es dejarlo marchar, sin pedir explicaciones, y estar ahí para recibirlo cuando vuelva con una sonrisa. Porque eso es lo que los amigos hacen, y no necesito saber los motivos, me basta con saber que le hará bien alejarse de todo.
Ohio, Alex. Ohio.
Y no te olvides de traer contigo a Dave. Desconecten todo lo que necesiten, pero vuelvan. Los dos. Desde que lo introdujiste en nuestras vidas, todo ha sido más amplio, hay mayor unión. Otro capítulo, nuevos argumentos, una historia que aún necesita desarrollarse más.
jueves, 29 de julio de 2010
Ella parecía repeler sistemáticamente las relaciones, o bueno, más bien las relaciones la repelían a ella. Había ignorado posibilidades , había habido afectados en ese tema.
No era que no creyese en el amor; lo había visto reflejado en otras personas, sin embargo no creía que eso estuviera hecho para ella. El amor hacia sus amigos, a ese sí que estaba totalmente entregada. Hay muchas formas de amor, muchas magnitudes, no sólo la romántica. Justo a la que ella daba la espalda.
Sin embargo, con Él... sabía que podría llegar a enamorarse de él perfectamente. Era totalmente su tipo de chico, y muy pocos podían decir eso, todos igualmente lejanos.
Lo que la habría alarmado en otras circunstancias, con él parecía de lo más natural. Pensar en él la alegraba, recordar algo que había dicho, recordar su sonrisa... Esas cosas le alegraba el día. Cuando necesitaba animarse pero no podía verlo, recurría a su cajón mental con recuerdos guardados, y al instante se sentía mejor.
No importa cuanto tiempo llegue a pasar. Siempre le quedaría esa mezcla de felicidad y melancolía que sólo un amor platónico puede crear tan vívidamente.
No era que no creyese en el amor; lo había visto reflejado en otras personas, sin embargo no creía que eso estuviera hecho para ella. El amor hacia sus amigos, a ese sí que estaba totalmente entregada. Hay muchas formas de amor, muchas magnitudes, no sólo la romántica. Justo a la que ella daba la espalda.
Sin embargo, con Él... sabía que podría llegar a enamorarse de él perfectamente. Era totalmente su tipo de chico, y muy pocos podían decir eso, todos igualmente lejanos.
Lo que la habría alarmado en otras circunstancias, con él parecía de lo más natural. Pensar en él la alegraba, recordar algo que había dicho, recordar su sonrisa... Esas cosas le alegraba el día. Cuando necesitaba animarse pero no podía verlo, recurría a su cajón mental con recuerdos guardados, y al instante se sentía mejor.
No importa cuanto tiempo llegue a pasar. Siempre le quedaría esa mezcla de felicidad y melancolía que sólo un amor platónico puede crear tan vívidamente.
sábado, 17 de julio de 2010
Aquel chico había cambiado algo en su interior. Pero, por qué ahora? Por qué no cuando lo conoció, hace ya bastante tiempo atrás? Habían pasado años desde la primera vez que lo vio. Recuerda que entonces pensó que era mono, pero poco más. Cuando lo fue conociendo, estaba claro que le caía bien. Era la clase de chico con el que congeniaba. Y su opinión sobre él mejoraba cada día más. Si se paraba a pensarlo, en realidad siempre estuvo ahí ese hecho, el hecho de que era su tipo de chico. Pero por aquel entonces las cosas eran más normales, no habían llegado a aquella magnitud en la que se encontraban ahora.
Había pasado el tiempo, años sin volverlo a ver, y un día, sin más, ahí lo tenía, delante de sus narices. jJoder, había olvidado lo increíble que era su sonrisa. Inmediatamente se sintió cómoda, como en casa; no pudo evitar oir en su mente aquel "you comfy?" que algunas veces le había oído decir. Cómo podía recordar aún eso? Había olvidado lo mucho que le gustaba sus dientes, aquellos que le recordaban a un ratoncillo, y sin embargo aquella pregunta seguía en su cabeza como si la hubiese escuchado el día antes. Sabía que su mente le daba sorpresas de ese tipo, pero aun así no lo esperaba.
Aquel reencuentro supuso una gran alegría, y probablemente el inicio de todas las sensaciones que vendrían después.
Había pasado el tiempo, años sin volverlo a ver, y un día, sin más, ahí lo tenía, delante de sus narices. jJoder, había olvidado lo increíble que era su sonrisa. Inmediatamente se sintió cómoda, como en casa; no pudo evitar oir en su mente aquel "you comfy?" que algunas veces le había oído decir. Cómo podía recordar aún eso? Había olvidado lo mucho que le gustaba sus dientes, aquellos que le recordaban a un ratoncillo, y sin embargo aquella pregunta seguía en su cabeza como si la hubiese escuchado el día antes. Sabía que su mente le daba sorpresas de ese tipo, pero aun así no lo esperaba.
Aquel reencuentro supuso una gran alegría, y probablemente el inicio de todas las sensaciones que vendrían después.
jueves, 24 de junio de 2010
Society
When you want more than you have
You think you need
and when you think more than you want
Your thoughts begin to bleed
I think I need to find a bigger place
Cause when you have
more than you think
you need more space
Society
Crazy indeed
Hope you´re not lonely
without me
miércoles, 23 de junio de 2010
Me había quedado sola en aquella casa. Tex se había ido al más puro estilo Alex Supertramp, dejando atrás todo lo demás. Entendía por qué lo hacía porque sabía a la perfección cómo era, había estado cediendo un poco ante los demás, había traicionado aspectos de sí misma, y ya se había hartado. A veces era como un animal salvaje, pues era impulsiva, y prefería hacer caso a sus instintos. Y ahora había acabado en una jaula social. Ansiaba la libertad como el cóndor ansía surcar los cielos, como las gacelas correr por la sabana o, más aún, como el guepardo correr tras éstas a toda velocidad y saborear su pieza. No quería atarse a nada ni nadie, pues "eso nos hace débiles", pensaba. Siempre confió en su capacidad para reponerse de todo, y tal vez por eso pensaba que los demás, con el esfuerzo necesario, eran capaces de hacer lo mismo sin secuelas. Probablemente se equivoque. O tal vez no. Nunca lo sabremos.
domingo, 13 de junio de 2010
- It's over.
Con esa simple frase me di media vuelta hasta mi casa, cogí algo de ropa, una botella de vodka y me largué de allí.
Había roto una de mis normas, y para recuperar aquella parte esta otra debía ser extirpada.
Los sentimientos juegan con nuestra voluntad; pueden darnos la fuerza necesaria para enfrentarnos a cualquier cosa, pero también pueden reducirnos a cenizas.
Con esa simple frase me di media vuelta hasta mi casa, cogí algo de ropa, una botella de vodka y me largué de allí.
Había roto una de mis normas, y para recuperar aquella parte esta otra debía ser extirpada.
Los sentimientos juegan con nuestra voluntad; pueden darnos la fuerza necesaria para enfrentarnos a cualquier cosa, pero también pueden reducirnos a cenizas.
Ultimate freedom. An extremist. An aesthetic voyager whose home is the road.
martes, 4 de mayo de 2010
Carnavas.
El sábado y el domingo fueron unos días horribles. Peor que eso, fue un infierno interior temporal.
No recuerdo haberme sentido tan mal en mucho, mucho tiempo.
El malestar de todo mi cuerpo y los pinchazos que sentía en mi pecho no eran un mero recurso metafórico, realmente me impedían respirar bien, eran de verdad. El sábado pasé horas con la música como único intento de controlarme, mientras las lágrimas salían sin permiso, me sentía demasiado herida como intentar ponerme firme, hasta que fue causando efecto y mi grupo favorito consiguió llevarme a un estado de ligero letargo, en el que mantenía la mirada fija, y el cuerpo al fin calmado, mientras mi mente se centraba en cada palabra de cada canción en modo repeat, volviendo a llorar en determinadas partes sin poder evitarlo. Durante esa noche, creí que no me podría sentir peor.
Me equivocaba. El domingo fue mucho más que peor.
Si bien pude ser un ser humano aparentemente normal durante la mañana, no pude evitar estallar hacia la noche. Y de qué manera...
Me refugié en mi lugar favorito para pensar mientras estoy en casa; una parte de la azotea, y me apoyé en el muro mirando hacia el mar, oscuro, centrándome en el faro, pero pronto dejé de verlo pues las lágrimas lo impedían. A partir de ahí no pude parar en más de una hora. El pinchazo en el pecho, impidiéndome respirar, pequeños llantos más intensos, finalmente mirar al horizonte sin ser capaz de parar aquel torrente de lágrimas que caía ininterrumpidamente por mis mejillas desde mis ojos, totalmente desbordados.
Si el día anterior me había sentido vacía, ese otro me hallaba totalmente llena. De dolor.
Ni siquiera el lado siempre positivo de ver el mundo de Cass pudo ayudarme en aquel momento. Tanto ella como Tex nos encontrábamos sumidas en el mismo sufrimiento, cada una en su lado del espejo.
Sinceramente, no sé por qué escribo esto. Supongo que porque, mientras tecleo, aún siento parte de ese dolor, pero hoy mis emociones vuelven a estar bajo llave.
No se me da bien expresar mis sentimientos, y las pocas veces que lo hago, es en forma de textos, o simples palabras. Esto no es un simple texto que escribe Cass, o Tex, sobre su vida, sobre cosas que otros pueden ver en "nuestro mundo". Ojalá fuera así, porque significaría que podría decidir ponerme bien cuando me diera la gana. Pero no es así. Este texto, ante todo, lo escribe una compañera prehistórica del Cassasaurio, llamémosla Carnavas, y tiene la peculiaridad de contagiar a veces el estado de ánimo de estas dos chicas que viven en...sitios paralelos. Así que si de buenas a primeras alguna de ellas se esfuma un tiempo, o hace acto de presencia pocas veces, está rara o lo que sea... no es su intención no ser ellas mismas. Quizá estén pasando por uno de esos momentos de desbordamiento emocional y simplemente intenten hacer creer que todo está bien cuando no es así.
Aunque probablemente no se darán cuenta, o es lo que suele pasar, así que tal vez hacen bien su trabajo.
No recuerdo haberme sentido tan mal en mucho, mucho tiempo.
El malestar de todo mi cuerpo y los pinchazos que sentía en mi pecho no eran un mero recurso metafórico, realmente me impedían respirar bien, eran de verdad. El sábado pasé horas con la música como único intento de controlarme, mientras las lágrimas salían sin permiso, me sentía demasiado herida como intentar ponerme firme, hasta que fue causando efecto y mi grupo favorito consiguió llevarme a un estado de ligero letargo, en el que mantenía la mirada fija, y el cuerpo al fin calmado, mientras mi mente se centraba en cada palabra de cada canción en modo repeat, volviendo a llorar en determinadas partes sin poder evitarlo. Durante esa noche, creí que no me podría sentir peor.
Me equivocaba. El domingo fue mucho más que peor.
Si bien pude ser un ser humano aparentemente normal durante la mañana, no pude evitar estallar hacia la noche. Y de qué manera...
Me refugié en mi lugar favorito para pensar mientras estoy en casa; una parte de la azotea, y me apoyé en el muro mirando hacia el mar, oscuro, centrándome en el faro, pero pronto dejé de verlo pues las lágrimas lo impedían. A partir de ahí no pude parar en más de una hora. El pinchazo en el pecho, impidiéndome respirar, pequeños llantos más intensos, finalmente mirar al horizonte sin ser capaz de parar aquel torrente de lágrimas que caía ininterrumpidamente por mis mejillas desde mis ojos, totalmente desbordados.
Si el día anterior me había sentido vacía, ese otro me hallaba totalmente llena. De dolor.
Ni siquiera el lado siempre positivo de ver el mundo de Cass pudo ayudarme en aquel momento. Tanto ella como Tex nos encontrábamos sumidas en el mismo sufrimiento, cada una en su lado del espejo.
Sinceramente, no sé por qué escribo esto. Supongo que porque, mientras tecleo, aún siento parte de ese dolor, pero hoy mis emociones vuelven a estar bajo llave.
No se me da bien expresar mis sentimientos, y las pocas veces que lo hago, es en forma de textos, o simples palabras. Esto no es un simple texto que escribe Cass, o Tex, sobre su vida, sobre cosas que otros pueden ver en "nuestro mundo". Ojalá fuera así, porque significaría que podría decidir ponerme bien cuando me diera la gana. Pero no es así. Este texto, ante todo, lo escribe una compañera prehistórica del Cassasaurio, llamémosla Carnavas, y tiene la peculiaridad de contagiar a veces el estado de ánimo de estas dos chicas que viven en...sitios paralelos. Así que si de buenas a primeras alguna de ellas se esfuma un tiempo, o hace acto de presencia pocas veces, está rara o lo que sea... no es su intención no ser ellas mismas. Quizá estén pasando por uno de esos momentos de desbordamiento emocional y simplemente intenten hacer creer que todo está bien cuando no es así.
Aunque probablemente no se darán cuenta, o es lo que suele pasar, así que tal vez hacen bien su trabajo.
Does it make you nervouswhen you hear my bonesanimate my bodywithout my soul?
domingo, 25 de abril de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
Guilty pleasure
Hace apenas un rato que ha acabado todo. Pero empezó horas atrás.
Tan solo lo conocía desde hace un día, pero había ido a saco. Hablamos ese día, con frases llenas de insinuaciones, y hoy, con incluso pequeñas acciones. Sabía de sobra la verdad que ocultaba pero...era un juego, no? Decidí que le seguiría el juego al ILLO (xD) hasta que saliera a la luz. Cuando ya no sabía con qué tendría que vacilarle, no hizo falta que me preocupara más por eso, pues se despidió deseándome buenas noches, pues al día siguiente madrugaba, así que tendría que descansar. Le deseé yo también buenas noches, preguntándome si al día siguiente se cansaría y lo reconocería, y me dispuse a seguir en un lado tranquilo de la fiesta...
...y entonces lo ví.
Era la última persona a la que esperaba ver aquella noche, hacía tiempo que ya no esperaba verle. Reprimí sin esfuerzo mis impulsos de abrazarlo, o de soltarle una hostia, y me acerqué a él.
- Estoy viendo visiones? No me creo que estés TÚ aquí.
Él se rió y me dio la razón, reconoció que ya no se pasaba por allí. Eso era algo que, a veces, si pensaba mucho en ello, echaba en falta.
Nos sentamos en un lugar apartado, tranquilo, alejado del bullicio del resto de la gente, para hablar. Nos pusimos al día de nuestras vidas con breves explicaciones, y luego hablamos de música. Me hablaba de grupos, de alguna canción en concreto...ésa era una de las partes que quizá echaba de menos en los días normales en los que pensaba en la gente que ya apenas veía.
- y este grupo, personalmente, y perdona la expresión, me la pone dura.
Cogí los cascos de su reproductor y escuché la canción con los ojos cerrados. Al terminar, me miraba esperando mi opinión.
- A ti te la pone dura y yo me corro, todos contentos.
No sé cómo la conversación cambió de rumbo hasta desembocar en todo aquello, pero mientras me provocaba con aquellas frases sin dejar de mirarme fimente, lo cierto es que me estaba poniendo cada vez más y más cachonda. Necesitaba que parara o no podría aguantar aquella noche, así que se lo hice saber.
- Estupendo, porque tengo ganas de ti. Esta noche te haría detodo.
Una conversación cada vez más caliente y unas bragas cada vez más húmedas, intenté recordar que lo conocía desde hace tiempo y que sabía lo mal que podía acabar, pero estaba demasiado cachonda como para irme sin más a casa. Antes de que él llegara, necesitaba un polvo, pero ahora...necesitaba sexo salvaje.
Abandonamos el lugar y acabamos en una habitación, con mi cuello envuelto en pequeñas descargas de placer producidas por sus labios y su lengua. La ropa no tardó en caer al suelo o ser arrojada unos metros más allá, su lengua jugaba con mis pezones mientras mi mano hacía lo propio con su miembro. Miles de caricias y palabras exitantes, algo extraño nos embargaba, una adictiva atracción y muchas ganas contenidas.
Jugué con mi lengua en su miembro, deleitándome con su cara y sus suspiros de placer cuando la introduje en mi boca, incrementando y descendiendo el ritmo paulatinamente para aumentar el placer.
- No aguanto más, necesito hacerte el amor.
- No, tal y como me has puesto esta noche, de hacer el amor nada -me dirigí a su oreja para susurrarle- quiero que me folles salvajemente, como un animal.
- Estaba deseando que dijeras eso.
Me penetró de un golpe seco, que descargó instantáneamente una corriente de placer por todo mi cuerpo. Sus golpes eran directos, salvajes, cosa que conseguía exitarme muchísimo más aquella noche. Mientras nos decíamos cosas exitantes al oído, nuestro ritmo aumentaba hasta casi rozar lo frenético. Dejaba salir mis gemidos con los suyo, o los ahogaba en su boca, en su cuello, en su oido
- por detrás, hazlo.
Me miró completamente exitado mientras decía "Estaba deseando hacerlo" y, tras colocarme debidamente y apoyar mi cabeza en el colchón, jugueteó con su punta pegado a mi, antes de agarrarme por las caderas e introducirla, moviéndose lentamente y aumentando el ritmo paulatinamente. Ahogué mis gemidos mordiendo la sábana, abrumada por el placer, pensando en el tiempo que había estado deseando una noche así. Apreté aún más la mandíbula cuando noté sus manos acariciando mi pecho, pero cuando sus dedos llegaron al botón del placer, ladeé la cara dejando que salieran todos los gemidos contenidos.
Se inclinó hasta mi oído, y tras unos besos en el cuello, me susurró. "Estoy apunto de acabar, ya sabes donde me apetece". Salió de mi y giré para estar de cara a su miembro, que masajeaba con su mano rápidamente. Rocé con mi lengua su punta, esperando el final de aquella noche salvaje que me había dejado exausta.
Y ahora estoy en mi cama, sola y al límite de caer dormida. No puedo dejar de pensar en qué había ido mal anteriormente para que aquello acabara así. Tal vez el haber formalizado la relación hasta un punto muy serio, pensé. Sabía que no tenía que sentirme culpable porque fuera el ex de ella, compartíamos una conexión en nuestra vida y el reflejo, compartíamos aquel mágico espejo, que nos dejaba pasar a uno u otro lado, porque, al fin y al cabo, ellos habían acabado y ella no se enfadaba por las chicas que pasaban por la cama de él, pues decía que "ya no estamos juntos, que se folle a quien quiera", e incluso su siguiente novia y ella habían sido amigas. Cass era así.
Intenté dejar mi mente en blanco, pero solo podía pensar en la noche de sexo salvaje con Oli.
Tan solo lo conocía desde hace un día, pero había ido a saco. Hablamos ese día, con frases llenas de insinuaciones, y hoy, con incluso pequeñas acciones. Sabía de sobra la verdad que ocultaba pero...era un juego, no? Decidí que le seguiría el juego al ILLO (xD) hasta que saliera a la luz. Cuando ya no sabía con qué tendría que vacilarle, no hizo falta que me preocupara más por eso, pues se despidió deseándome buenas noches, pues al día siguiente madrugaba, así que tendría que descansar. Le deseé yo también buenas noches, preguntándome si al día siguiente se cansaría y lo reconocería, y me dispuse a seguir en un lado tranquilo de la fiesta...
...y entonces lo ví.
Era la última persona a la que esperaba ver aquella noche, hacía tiempo que ya no esperaba verle. Reprimí sin esfuerzo mis impulsos de abrazarlo, o de soltarle una hostia, y me acerqué a él.
- Estoy viendo visiones? No me creo que estés TÚ aquí.
Él se rió y me dio la razón, reconoció que ya no se pasaba por allí. Eso era algo que, a veces, si pensaba mucho en ello, echaba en falta.
Nos sentamos en un lugar apartado, tranquilo, alejado del bullicio del resto de la gente, para hablar. Nos pusimos al día de nuestras vidas con breves explicaciones, y luego hablamos de música. Me hablaba de grupos, de alguna canción en concreto...ésa era una de las partes que quizá echaba de menos en los días normales en los que pensaba en la gente que ya apenas veía.
- y este grupo, personalmente, y perdona la expresión, me la pone dura.
Cogí los cascos de su reproductor y escuché la canción con los ojos cerrados. Al terminar, me miraba esperando mi opinión.
- A ti te la pone dura y yo me corro, todos contentos.
No sé cómo la conversación cambió de rumbo hasta desembocar en todo aquello, pero mientras me provocaba con aquellas frases sin dejar de mirarme fimente, lo cierto es que me estaba poniendo cada vez más y más cachonda. Necesitaba que parara o no podría aguantar aquella noche, así que se lo hice saber.
- Estupendo, porque tengo ganas de ti. Esta noche te haría detodo.
Una conversación cada vez más caliente y unas bragas cada vez más húmedas, intenté recordar que lo conocía desde hace tiempo y que sabía lo mal que podía acabar, pero estaba demasiado cachonda como para irme sin más a casa. Antes de que él llegara, necesitaba un polvo, pero ahora...necesitaba sexo salvaje.
Abandonamos el lugar y acabamos en una habitación, con mi cuello envuelto en pequeñas descargas de placer producidas por sus labios y su lengua. La ropa no tardó en caer al suelo o ser arrojada unos metros más allá, su lengua jugaba con mis pezones mientras mi mano hacía lo propio con su miembro. Miles de caricias y palabras exitantes, algo extraño nos embargaba, una adictiva atracción y muchas ganas contenidas.
Jugué con mi lengua en su miembro, deleitándome con su cara y sus suspiros de placer cuando la introduje en mi boca, incrementando y descendiendo el ritmo paulatinamente para aumentar el placer.
- No aguanto más, necesito hacerte el amor.
- No, tal y como me has puesto esta noche, de hacer el amor nada -me dirigí a su oreja para susurrarle- quiero que me folles salvajemente, como un animal.
- Estaba deseando que dijeras eso.
Me penetró de un golpe seco, que descargó instantáneamente una corriente de placer por todo mi cuerpo. Sus golpes eran directos, salvajes, cosa que conseguía exitarme muchísimo más aquella noche. Mientras nos decíamos cosas exitantes al oído, nuestro ritmo aumentaba hasta casi rozar lo frenético. Dejaba salir mis gemidos con los suyo, o los ahogaba en su boca, en su cuello, en su oido
- por detrás, hazlo.
Me miró completamente exitado mientras decía "Estaba deseando hacerlo" y, tras colocarme debidamente y apoyar mi cabeza en el colchón, jugueteó con su punta pegado a mi, antes de agarrarme por las caderas e introducirla, moviéndose lentamente y aumentando el ritmo paulatinamente. Ahogué mis gemidos mordiendo la sábana, abrumada por el placer, pensando en el tiempo que había estado deseando una noche así. Apreté aún más la mandíbula cuando noté sus manos acariciando mi pecho, pero cuando sus dedos llegaron al botón del placer, ladeé la cara dejando que salieran todos los gemidos contenidos.
Se inclinó hasta mi oído, y tras unos besos en el cuello, me susurró. "Estoy apunto de acabar, ya sabes donde me apetece". Salió de mi y giré para estar de cara a su miembro, que masajeaba con su mano rápidamente. Rocé con mi lengua su punta, esperando el final de aquella noche salvaje que me había dejado exausta.
Y ahora estoy en mi cama, sola y al límite de caer dormida. No puedo dejar de pensar en qué había ido mal anteriormente para que aquello acabara así. Tal vez el haber formalizado la relación hasta un punto muy serio, pensé. Sabía que no tenía que sentirme culpable porque fuera el ex de ella, compartíamos una conexión en nuestra vida y el reflejo, compartíamos aquel mágico espejo, que nos dejaba pasar a uno u otro lado, porque, al fin y al cabo, ellos habían acabado y ella no se enfadaba por las chicas que pasaban por la cama de él, pues decía que "ya no estamos juntos, que se folle a quien quiera", e incluso su siguiente novia y ella habían sido amigas. Cass era así.
Intenté dejar mi mente en blanco, pero solo podía pensar en la noche de sexo salvaje con Oli.
miércoles, 21 de abril de 2010
ICSTAY
Llevábamos día con ese estúpido juego de provocarnos mutuamente hasta acabar calientes, pero siempre uno de los paraba, dejando al otro con ganas de más. El juego empezaba ya a ser demasiado, incluso creyó ver cumplida sus ganas de un trío, mas obviamente no era el adecuado, pero aquello hizo que la exitación aumentara hasta el punto de doler.
Y cuando ya creía que no le vería aquel día, apareció cuando recogía mis cosas para irme.
- Quédate, al menos un rato, por favor. No dejo de pensar en ti.
Cómo iba a negarme con algo así? Pero sabía que si tonteábamos y luego me iba, acabaría sin poder dormir, empezaba a estar tensa y se me ocurrían apetecibles formas de relajarme...
Intenté apartar esas ideas de mi cabeza o acabaría mal, pero él tenía unas parecidas en su mente, porque cada comentario contenía chispas de provocación, cada caricia invitaba a dejarse llevar y saciar al fin aquella ansia del otro.
Sus manos recorrieron mi tripa mientras su lengua hacía lo propio con mi cuello, y mi cuerpo era invadido por pequeñas descargas de placer. Cuando introdujo su mano por dentro de mis pantalones, no pude más.
Tiré de él hasta pegarlo a la pared, buscando su lengua con la mía mientras acariciaba su espalda.
Me levantó, cogiéndome con fuerza, enrosqué mis piernas alrededor de su cintura y dejé que me condujera a su coche. Ni siquiera llegamos a entrar, no habríamos aguantado hasta llegar a su casa. El lugar donde se encontraba estaba desierto, aunque en ese momento nos importaba una mierda si podía pasar alguien. Nos desnudamos con prisa entre besos fieros y caricias que quemaban, y el capó del coche fue mucho mejor que un colchón.
Besaba mi cuello, lamía mis pechos o me susurraba al oído, no palabras de amor, sino palabras que solo conseguían exitarme más aún; ahogaba mis gemidos en besos húmedos y sabía como aumentar el placer cambiando de ritmo, unas veces mas despacio, pausado, tan solo para luego incrementar el ritmo hasta ser suaves embestidas que hacían que un torrente de placer me recorriera de arriba a abajo.
Los últimos instantes se acerca, puedo notar como siento como si fuera a abandonar mi cuerpo y fuera a caer en un sueño profundo, pero no quiero parar, no quiero que acabe. Giro y es él quien está ahora tumbado en el capó, y yo encima, dominando el ritmo ahora. Lento, más rápido...más rápido, mucho más rápido. Cabalgo sobre un semental que sabe ganar carreras, una fuente de placer que tras este tiempo de recarga, ahora disfruto con total plenitud. Llegamos al punto más alto a la vez, nuestros gemidos rivalizan por ver cuál es más placentero, y caigo exhausta sobre su robusto pecho. Tomamos aliento unos minutos, en silencio. Luego nos miramos a los ojos, nos vestimos y entramos en el coche.
-Te llevo a casa
-De acuerdo
El trayecto no es muy largo, pero lo recorremos en silencio. Miro distraída por la ventana, cuando el coche se para reparo en que no es mi casa.
- Es tu casa.
- Duerme esta noche conmigo.- me mira fijamente a los ojos.
- No creo que...
He acabado rodeada por sus brazos, en su cama, notando su respiración acompasada en mi cuello. Imposible no dormir.
Dulces y húmedos sueños. Por la mañana no estaré aquí.
Y cuando ya creía que no le vería aquel día, apareció cuando recogía mis cosas para irme.
- Quédate, al menos un rato, por favor. No dejo de pensar en ti.
Cómo iba a negarme con algo así? Pero sabía que si tonteábamos y luego me iba, acabaría sin poder dormir, empezaba a estar tensa y se me ocurrían apetecibles formas de relajarme...
Intenté apartar esas ideas de mi cabeza o acabaría mal, pero él tenía unas parecidas en su mente, porque cada comentario contenía chispas de provocación, cada caricia invitaba a dejarse llevar y saciar al fin aquella ansia del otro.
Sus manos recorrieron mi tripa mientras su lengua hacía lo propio con mi cuello, y mi cuerpo era invadido por pequeñas descargas de placer. Cuando introdujo su mano por dentro de mis pantalones, no pude más.
Tiré de él hasta pegarlo a la pared, buscando su lengua con la mía mientras acariciaba su espalda.
Me levantó, cogiéndome con fuerza, enrosqué mis piernas alrededor de su cintura y dejé que me condujera a su coche. Ni siquiera llegamos a entrar, no habríamos aguantado hasta llegar a su casa. El lugar donde se encontraba estaba desierto, aunque en ese momento nos importaba una mierda si podía pasar alguien. Nos desnudamos con prisa entre besos fieros y caricias que quemaban, y el capó del coche fue mucho mejor que un colchón.
Besaba mi cuello, lamía mis pechos o me susurraba al oído, no palabras de amor, sino palabras que solo conseguían exitarme más aún; ahogaba mis gemidos en besos húmedos y sabía como aumentar el placer cambiando de ritmo, unas veces mas despacio, pausado, tan solo para luego incrementar el ritmo hasta ser suaves embestidas que hacían que un torrente de placer me recorriera de arriba a abajo.
Los últimos instantes se acerca, puedo notar como siento como si fuera a abandonar mi cuerpo y fuera a caer en un sueño profundo, pero no quiero parar, no quiero que acabe. Giro y es él quien está ahora tumbado en el capó, y yo encima, dominando el ritmo ahora. Lento, más rápido...más rápido, mucho más rápido. Cabalgo sobre un semental que sabe ganar carreras, una fuente de placer que tras este tiempo de recarga, ahora disfruto con total plenitud. Llegamos al punto más alto a la vez, nuestros gemidos rivalizan por ver cuál es más placentero, y caigo exhausta sobre su robusto pecho. Tomamos aliento unos minutos, en silencio. Luego nos miramos a los ojos, nos vestimos y entramos en el coche.
-Te llevo a casa
-De acuerdo
El trayecto no es muy largo, pero lo recorremos en silencio. Miro distraída por la ventana, cuando el coche se para reparo en que no es mi casa.
- Es tu casa.
- Duerme esta noche conmigo.- me mira fijamente a los ojos.
- No creo que...
He acabado rodeada por sus brazos, en su cama, notando su respiración acompasada en mi cuello. Imposible no dormir.
Dulces y húmedos sueños. Por la mañana no estaré aquí.
miércoles, 7 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
Si hay algo que me duele, es perder a alguien que me importa, sin poder hacer gran cosa por evitarlo.
Preocuparme por alguien que no me necesita, o que no se da ni cuenta de mi ausencia cuando me marcho un tiempo porque algo no va bien, parece ser algo propio de imbéciles. Bueno, supongo que lo soy.
Pero ahora una niña, porque eso es lo que es, consigue que esa persona a la que al menos yo considero importante, se mosquee conmigo. Y cuando le digo que al menos me ha hablado más que las últimas semanas, se limita a decir "es cosa de dos". Me pregunto donde estaba la segunda cuando la saludaba y no obtenía respuesta, cuando mi comentario quedaba atrás camuflado entre otros que debían ser más interesantes. Esta segunda, parece no contar para confiar en ella, o al menos es como me hace sentir. Por eso decidí darle su espacio, aunque me sintiera como se sentía pensé que era lo que debía hacer, que si no hablaba sería por algo, le daría su espacio y ya me hablaría cuando quisiera. Y sin embargo parece que en eso también me equivoqué.
Lo peor es que no puedo decirle cómo me siento porque no lo entendería, no sabría de qué hablo porque ni siquiera se da cuenta de que me siento de esta forma, como si mi existencia en esto diera igual.
Y como no puedo decírselo pero necesitaba soltarlo de alguna manera, pues lo pongo aquí.
Preocuparme por alguien que no me necesita, o que no se da ni cuenta de mi ausencia cuando me marcho un tiempo porque algo no va bien, parece ser algo propio de imbéciles. Bueno, supongo que lo soy.
Pero ahora una niña, porque eso es lo que es, consigue que esa persona a la que al menos yo considero importante, se mosquee conmigo. Y cuando le digo que al menos me ha hablado más que las últimas semanas, se limita a decir "es cosa de dos". Me pregunto donde estaba la segunda cuando la saludaba y no obtenía respuesta, cuando mi comentario quedaba atrás camuflado entre otros que debían ser más interesantes. Esta segunda, parece no contar para confiar en ella, o al menos es como me hace sentir. Por eso decidí darle su espacio, aunque me sintiera como se sentía pensé que era lo que debía hacer, que si no hablaba sería por algo, le daría su espacio y ya me hablaría cuando quisiera. Y sin embargo parece que en eso también me equivoqué.
Lo peor es que no puedo decirle cómo me siento porque no lo entendería, no sabría de qué hablo porque ni siquiera se da cuenta de que me siento de esta forma, como si mi existencia en esto diera igual.
Y como no puedo decírselo pero necesitaba soltarlo de alguna manera, pues lo pongo aquí.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Hold me
Estaba sentada en el césped, mirando al horizonte, absorta en mis pensamientos.
Los últimos días habían sido tan...frustrantes. Tras una precipitada marcha de aquel lugar donde me estaba ahogando, en busca de aire puro sin restos de una frase hiriente, al estar lejos de todo aquello me había sentido un poco mejor, con ganas de volver pero ignorando lo que hacía daño. Y sin embargo, no había podido hacerlo.Él me habia estado insistiendo en que volviera, pero ni siquiera él conseguía convencerme. Finalmente entendió que necesitaba cambiar de aires y cedió, no sin antes insistir en seguir viéndome en algún otro lugar. Como iba a suceder hoy.
Sé que ha llegado al ver una sombra detrás de mi, pero no me giro ni digo nada. Él se sienta a mi lado, en silencio también. Me observa en silencio unos minutos, y cuando finalmente abre la boca para preguntar algo, se queda callado, ahogando la frase en su garganta.
- Tex...
- No me apetece hablar de ello. Ya conoces las reglas, si quieres verme no puedes insistir en que te cuente nada.
- Lo sé, es solo... estás bien?
- Claro, no me ves?- respondo sin dejar de mirar al frente.
- No veo a la chica con ilusión que conocí, veo solo una chica que intenta parecer indiferente.
- oye...no empieces. Se supone que estás aquí para... espera, a qué has venido exactamente? -me giro para mirarle por primera vez en el día-
- Ya lo sabes, para estar contigo- suspiro. No quiero que piense que me molesta que esté aquí, pero tampoco quiero que se sienta obligado a quedarse.
- Oye, yo...- pero entonces me callo al verle meter las manos en su mochila y sacar algo cilíndrico, y me lo planta delante de la cara. Casi bizqueo al ver lo que es. Uno de esos juguetes para hacer pompas de jabón.
- Mira, hazme un poco de caso- se sienta detrás de mi, quedando yo entre sus piernas y dándome el objeto toma mis manos y lo acerca a mi boca, acercándose él a mi oido- piensa en algo positivo, un deseo, o lo que quieras, y sopla.
Pienso por un instante en lo que me gustaría cambiar; sé que no se hará, así que pienso en lo bien que me siento ahora mismo. Pienso en que no quiero que se aleje, me alegro de que no lo haga cuando intento que me deje sola. Pienso en que quiero olvidarme de lo malo- Quiero dejar de pensar en el tema- Cierro los ojos un minuto, y entonces soplo. Ambos contemplamos la pompa de jabón que lentamente se eleva por el aire. Noto su respiración en mi cuello, y me giro para mirarle con una sonrisa esperando que exprese lo que agradezco que esté ahí. Ahí está la suya, una sonrisa a través de la cual veo que intenta analizar mi reacción.
- Ayúdame a no pensar hoy en ello.
Sin vacilar un segundo, acaricia mi mejilla y me besa lentamente, con tranquilidad, con cierta vacilación, y lentamente se separa de mis labios, me rodea con sus brazos y apoya su cabeza en mi hombro.
- sopla otra vez- saca otro pompero y sopla, puedo notar como el aire asciende por su pecho, pegado a mi espalda.
Sin casi darme cuenta, hemos pasado un rato muy agradable, tumbados en la hierba haciendo pompas, como dos niños pequeños. He sonreído como una niña ilusionada. Y todo gracias a él. Con el detalle más pequeño consigue alegrarme estos días, consigue hacerme ver que sí le importo al menos a alguien, y eso me hace sentir algo mejor.
En algunos momentos en los que me quedaba quieta, o pensativa, volvía a acercarse, me daba un pequeño beso y me sonreía, consiguiendo que volviera a la realidad de aquella tarde y a nada más.
Sus abrazos, sus besos fugaces, en nada comparables a los apasionados de nuestros tonteos fugaces, eran como una capa protectora que, por una vez, no me repelían. Me hacían sentirme bien a pesar de que el resto del día me sintiera sola y estúpida.
Hold me.
Hold me.
Take me with you 'cause I'm lonely
sábado, 20 de marzo de 2010
What friends do.
Cogí precipitadamente mis cosas y me fui de aquel lugar. Tal vez no fue la mejor de las maneras, pues casi lo pago con alguien que solo se preocupaba por mi, pero en aquel momento me sentía demasiado dolida y muy estúpida, demasiado.
Aún me siento estúpida, de hecho. Pero no enfadada. O en todo caso conmigo misma, es culpa mía. No porque haya hecho algo mál o quiera autoinculparme para justificar los actos de los demás. No, yo no soy de esas.
Si alguien maltrata a otra o sufre celos, no es culpa de la otra persona, y si a alguien no le importo lo suficiente, no es culpa mía. La culpa mía es haber esperado importarle lo más mínimo a alguien por quien haría lo que estuviera en mi mano para verla bien, feliz, cuando en realidad no me necesita para nada.
Al principio pensé que me molestaba saberlo, pero no, no me creo importante, ni muchos indispensable.
Pero no puedo evitar que me duela.
Así que aquí estoy, tomándome un respiro, hasta estar segura de que podré mirarte a la cara fingiendo que tus comentarios no me han hecho daño, fingiendo que todo esta bien y preocupándome cada vez que te pase algo, aunque no me necesites ni pienses que puedes contar conmigo. Estar ahí para hacer todo lo que pueda por verte feliz aunque ni siquiera te des cuenta. Porque es lo que los amigos hacen, sin esperar nada a cambio. Ni siquiera el sentirse ignorados.
Aún me siento estúpida, de hecho. Pero no enfadada. O en todo caso conmigo misma, es culpa mía. No porque haya hecho algo mál o quiera autoinculparme para justificar los actos de los demás. No, yo no soy de esas.
Si alguien maltrata a otra o sufre celos, no es culpa de la otra persona, y si a alguien no le importo lo suficiente, no es culpa mía. La culpa mía es haber esperado importarle lo más mínimo a alguien por quien haría lo que estuviera en mi mano para verla bien, feliz, cuando en realidad no me necesita para nada.
Al principio pensé que me molestaba saberlo, pero no, no me creo importante, ni muchos indispensable.
Pero no puedo evitar que me duela.
Así que aquí estoy, tomándome un respiro, hasta estar segura de que podré mirarte a la cara fingiendo que tus comentarios no me han hecho daño, fingiendo que todo esta bien y preocupándome cada vez que te pase algo, aunque no me necesites ni pienses que puedes contar conmigo. Estar ahí para hacer todo lo que pueda por verte feliz aunque ni siquiera te des cuenta. Porque es lo que los amigos hacen, sin esperar nada a cambio. Ni siquiera el sentirse ignorados.
jueves, 18 de marzo de 2010
"Voy a llamarte Trueno, porque eres eléctrica e impredecible".
Y ahí supe que me daría más de un quebradero de cabeza... y yo a él.
So bring on the rainAnd bring on the thunder.
domingo, 14 de marzo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
Confesiones de una adicta a las endorfinas.
Me llamo Cass y soy una adicta a las endorfinas. Ala, ya lo he confesado.
Muy pocos me conocen "bastante" como para saber qué (y quien) se esconde detrás de mi, pero para eso estoy escribiendo esto.
Y te preguntarás, cómo sabe alguien que es adicto a las endorfinas? ¿qué coño quieres decir realmente?
Soy adicta por varias razones.
La primera y la más importante de todas: nada en el mundo me gusta más que la risa.
Ya sea la risa propia, o provocar ese fantástico sonido en mis amigos, algunas un tanto tímidas, otras de lo más estridentes, pero todas con esa sensación de bienestar instantánea. En mi opinión la risa es la mejor cura para muchos males de la humanidad, es mi pieza fundamental para sobrevivir en este mundo que nos ha tocado. Mezclado con ironía o siendo el mayor de los disparates, induce al cerebro a segregar esa fantástica droga natural llamada endorfinas. La sensación de estar "a gusto" es instantánea.
Es lo que hace que en los momentos malos, dolorosos o simplemente aburridos busque intencionadamente una dosis de esta droga de tan fácil acceso para unos (en los que me incluyo) y sin embargo y, desgraciadamente, tan inaccesible para otros.
Pero la risa no es la única forma de conseguir endorfinas. Muchas cosas pueden hacernos llegar a ella. Unos rayos de sol, un buen polvo, subirnos en una montaña rusa o una simple onza de chocolate. Pequeños momentos de corta duración donde la adrenalina y las endorfinas nos hacen sentirnos más vivos que nunca. En ocasiones, son los únicos momentos en los que me siento viva de verdad. Así mas de una vez me he visto buscando esa sensación de "peligro" o emoción en cualquier cosa cotidiana, sin pensar mucho en las consecuencias. Placer instantáneo, como el Nescafé de las sensaciones.
Así que sí, me declaro adicta, y no me importa en absoluto reconocerlo. Todos somos adictos a algo, y esta es solo la primera en la lista de mis muchas adicciones. La adicción que engloba el resto, pues muchas de ellas me llevan al mismo resultado, la producción de esa sensación de que todo está bien al menos durantes unos instantes.
Muy pocos me conocen "bastante" como para saber qué (y quien) se esconde detrás de mi, pero para eso estoy escribiendo esto.
Y te preguntarás, cómo sabe alguien que es adicto a las endorfinas? ¿qué coño quieres decir realmente?
Soy adicta por varias razones.
La primera y la más importante de todas: nada en el mundo me gusta más que la risa.
Ya sea la risa propia, o provocar ese fantástico sonido en mis amigos, algunas un tanto tímidas, otras de lo más estridentes, pero todas con esa sensación de bienestar instantánea. En mi opinión la risa es la mejor cura para muchos males de la humanidad, es mi pieza fundamental para sobrevivir en este mundo que nos ha tocado. Mezclado con ironía o siendo el mayor de los disparates, induce al cerebro a segregar esa fantástica droga natural llamada endorfinas. La sensación de estar "a gusto" es instantánea.
Es lo que hace que en los momentos malos, dolorosos o simplemente aburridos busque intencionadamente una dosis de esta droga de tan fácil acceso para unos (en los que me incluyo) y sin embargo y, desgraciadamente, tan inaccesible para otros.
Pero la risa no es la única forma de conseguir endorfinas. Muchas cosas pueden hacernos llegar a ella. Unos rayos de sol, un buen polvo, subirnos en una montaña rusa o una simple onza de chocolate. Pequeños momentos de corta duración donde la adrenalina y las endorfinas nos hacen sentirnos más vivos que nunca. En ocasiones, son los únicos momentos en los que me siento viva de verdad. Así mas de una vez me he visto buscando esa sensación de "peligro" o emoción en cualquier cosa cotidiana, sin pensar mucho en las consecuencias. Placer instantáneo, como el Nescafé de las sensaciones.
Así que sí, me declaro adicta, y no me importa en absoluto reconocerlo. Todos somos adictos a algo, y esta es solo la primera en la lista de mis muchas adicciones. La adicción que engloba el resto, pues muchas de ellas me llevan al mismo resultado, la producción de esa sensación de que todo está bien al menos durantes unos instantes.
Remebering contradictory stories.
Remembering loads of moments with you, when it was just you and me, everyday, everynight. I hush my urge to cry. All those moments will never come back anymore. And my heart suffers because you're not here, even as a friend. I miss you, a lot, I really need you to be my friend.
I must be weaker they use to think. But I'm strong enough to be writing this and telling how I feel.
You were the closest person to be loved by me, although I can't love in that way. But I really loved you in a huge way. I don't know what changed my mind about not trying to love someone in that way, but I did. With you. And I failed. But I don't regret it. It was a good experience, after all, it doesn't matter all the problems we had. There's no happyness without suffering.
The reason why I'm writing that...well, there's not a reason. I just needed to do it.
I know you will probably never read this. I think it's better you won't.
I just hope you know how important you were for me one day.
I must be weaker they use to think. But I'm strong enough to be writing this and telling how I feel.
You were the closest person to be loved by me, although I can't love in that way. But I really loved you in a huge way. I don't know what changed my mind about not trying to love someone in that way, but I did. With you. And I failed. But I don't regret it. It was a good experience, after all, it doesn't matter all the problems we had. There's no happyness without suffering.
The reason why I'm writing that...well, there's not a reason. I just needed to do it.
I know you will probably never read this. I think it's better you won't.
I just hope you know how important you were for me one day.
Apenas recuerdo la última vez que cruzamos unas palabras. Apenas unas migajas de lo que una vez tuvimos. Recuerdo cuando te conocí. Te saludé dispuesta a entablar amistad, como hacía con el resto. Desde el prinicpio fuiste uno de esos a los que podía picar y hacer bromas, era genial cuando salíamos los 4 colegas y nos pasábamos horas y horas hablando por la noche. Tal vez eso nunca debió cambiar.
Por alguna extraña razón, algo te empujó a intentar algo más que amistad. Alguien debería haberte explicado que amar en ese sentido no estaba hecho para mí, que buscaras a otra. Pero, por alguna otra extraña razón, tras seguir el juego de unos pocos besos, al pedirme más no sé por qué, pero me lancé a esa piscina donde no debía nadar. Supongo que siempre me ha gustado el riesgo y, aunque sabía que no era lo mío, al menos quería probarlo.
No diré que me arrepienta de todos esos momentos, no puedo. Llegué a admitir que no estaba mal. Recuerdo que la primera vez que dijiste "mi chica", lo repetí mentalmente y decidí que me gustaba como sonaba. Sonreí. Y decidí intentar darte una parte de mí que sabía que no podía, quería cambiar eso, o al menos intentarlo.
El resto, lo que hubo en medio, en realidad no importa para ponerlo aquí. Guardo recuerdos buenos, otros no tan buenos, otros malos, y un final que llevaba esperando mucho antes. No porque fuera una pesimista, sino porque en esto era bastante realista. Yo no podía amarte como tú esperabas que lo hiciera. Yo tampoco quería amarte como tú querías.
Sin embargo, ese final dejó un sabor amargo en mi boca. Podían darte ellas lo que querías? Querías tenerlas a tu merced, que bebieran los vientos por ti, que suspiraran por un beso tuyo. Querías dejar tu marca en ellas, como, estúpidamente, una vez me dejé hacer. Pero tu marca en mi piel ya no está, la prueba del "chico malo" que era demasiado posesivo, quedó oculta tras unas líneas de tinta, que me recuerdan que la gente que depende tanto de alguien, en realidad no vive su vida, camina los pasos que otro le marca.
Recuerdo haberme reído y llamado a mí misma gilipollas. Cuando ya no era un nosotros, ni siquiera un tú y yo como algo especial, aún intenté que fuéramos amigos. Al principio apenas me hablabas, luego estuvimos bien, y definitivamente estaba claro que funcionábamos mejor como amigos que como pareja, y luego... me ignoraste por completo. Ahí me llamé gilipollas. Porque, donde yo me esforzaba por no perderte como amigo, en realidad yo no te importaba en absoluto.
Y lo que realmente me jodía no es perderte como novio, sino como amigo. Ese chico que conocí una noche y me hizo plantearme intentar compartir un poco más mi corazón.
Donde hubo algo que no se puede expresar con una simple palabra, ahora no queda nada. Todo se lo llevó el viento.
L-O-V-E is just another word I've never learned to pronounce.
lunes, 8 de marzo de 2010

La música resuena de fondo, pero no le presto atención. Me pregunto por qué habré salido esa noche. "Esas cuatro paredes empezaban a agobiarme", me respondo mentalmente a mí misma.
Contemplo la gente que hay en la estancia. Chicas bailando que intentan atraer la atención de unos chicos que las miran desde la barra, parejas que se susurran palabras al oído, los primeros pasados de copas de la noche... Suspiro pensando en que me gustaría que él estuviera aquí. Hace tiempo que no nos vemos, que no hablamos en condiciones. Algunos mensajes cruzados por aquí y allá, pero no una conversación en condiciones. Me había dicho que tal vez se dejara caer esa noche, y supongo que eso me empujó a salir. A ir allí, a observar a la gente y la puerta esperando verle aparecer con esa sonrisa ladeada que tanto me encanta en él, poder hablar de todo y a la vez de nada, que me cuente alguna de esas cosas que no le cuenta a nadie más porque "eres en quien más confío", poder gastarle una broma sobre lo moñas que se está volviendo.
Sin embargo ya es tarde y no parece que vaya a aparecer. Bueno, tampoco es que hubiéramos quedado, me repito. Era tan solo que esta noche me apetecía ver a mi mejor amigo.
Miro hacia la ventana del fondo, al exterior. Unos segundos me han bastado para ver a un chico al que no conozco de nada y, sin embargo, me resulta ligeramente familiar. Algo en sus ojos. sacudo la cabeza para centrarme. "Estás desvariando, Tex. Sólo has visto a un tío y ni siquiera ha habido contacto visual. Qué carajo vas a ver de familiar en sus ojos si no te ha mirado?".
Decido que he tenido bastante por esta noche. Me bebo de un trajo lo que queda de mi copa y me levanto, mezclándome con la gente y saliendo por la puerta, internándome en la noche, siendo invisible para el mundo que, ajeno a todo, sigue girando.
And the best is, no one knows who you are.
Just another girl alone at the bar.
viernes, 5 de marzo de 2010
The looking glass wars.
Hoy me siento muy extraña. No es que haya perdido mi optimismo o me sienta de una forma concreta. Ahora mismo soy una maraña de sentimientos y sensaciones.
Tex dice que es porque me estoy sensibilizando y hoy he notado algo en el mundo que me deja vulnerable. Susurra por lo bajo "o que eres gilipollas".
Puede que sea lo primero, o lo segundo. Puede que ambas. O ninguna de las dos.
Miro en el espejo completo, y al otro lado está ella, sonriendo con serenidad. Me he cansado de preguntarme por qué me siento hoy tan extraña. No me siento yo misma, es como si estuviera cada vez más ausente, desvanecida. Vuelvo a mirar y la veo igualmente confundida, pero la expresión le dura menos que a mí. Mientras yo permaneceré el resto del día aturdida, ella ha conectado con esa nueva parte, y estudia la forma de disfrutar de ella.
Toco el espejo con la palma de mi mano, al igual que ella, y noto la energía fluir. Intento resistir a la fuerza que intenta tragarme, me mantengo firme, concentrada. "Tranquila" oigo susurrar a Tex, y me relajo. Cierro los ojos, de repente tengo mucho, mucho sueño. Siento ganas de echarme sobre la cama, pero no consigo apartarme del espejo. Mis piernas se flexionan y, sin separar la mano de la superficie, voy bajando hasta quedar recostada. Miro por última vez a través de él, nuestras manos se tocan, y ella tira de mí.
Abro los ojos de golpe, con total serenidad. Me incorporo un poco y, apoyada en mis brazos, reparo en que estoy en la cama, sola.
No, no del todo. Reparo en el objeto que tengo en mi regazo y lo cojo, mirando su portada. Me río, pensando en el intenso sueño que acababa de vivir.
Me levanto y me dispongo a dejar el libro sobre la mesa, pero noto algo diferente. La habitación parece exactamente igual y sin embargo tan distinta...
Giro varias veces lentamente sobre mí misma, aturdida, confusa, advirtiendo ahora los cambios cada vez más visibles.
Giro la cabeza hacia el espejo, visto ahora...desde el otro lado.
Tex dice que es porque me estoy sensibilizando y hoy he notado algo en el mundo que me deja vulnerable. Susurra por lo bajo "o que eres gilipollas".
Puede que sea lo primero, o lo segundo. Puede que ambas. O ninguna de las dos.
Miro en el espejo completo, y al otro lado está ella, sonriendo con serenidad. Me he cansado de preguntarme por qué me siento hoy tan extraña. No me siento yo misma, es como si estuviera cada vez más ausente, desvanecida. Vuelvo a mirar y la veo igualmente confundida, pero la expresión le dura menos que a mí. Mientras yo permaneceré el resto del día aturdida, ella ha conectado con esa nueva parte, y estudia la forma de disfrutar de ella.
Toco el espejo con la palma de mi mano, al igual que ella, y noto la energía fluir. Intento resistir a la fuerza que intenta tragarme, me mantengo firme, concentrada. "Tranquila" oigo susurrar a Tex, y me relajo. Cierro los ojos, de repente tengo mucho, mucho sueño. Siento ganas de echarme sobre la cama, pero no consigo apartarme del espejo. Mis piernas se flexionan y, sin separar la mano de la superficie, voy bajando hasta quedar recostada. Miro por última vez a través de él, nuestras manos se tocan, y ella tira de mí.
Abro los ojos de golpe, con total serenidad. Me incorporo un poco y, apoyada en mis brazos, reparo en que estoy en la cama, sola.
No, no del todo. Reparo en el objeto que tengo en mi regazo y lo cojo, mirando su portada. Me río, pensando en el intenso sueño que acababa de vivir.
Me levanto y me dispongo a dejar el libro sobre la mesa, pero noto algo diferente. La habitación parece exactamente igual y sin embargo tan distinta...
Giro varias veces lentamente sobre mí misma, aturdida, confusa, advirtiendo ahora los cambios cada vez más visibles.
Giro la cabeza hacia el espejo, visto ahora...desde el otro lado.
jueves, 4 de marzo de 2010
No way
Era jurásica. En medio de vete tú a saber dónde. Un huevo que tararea una canción que improvisó mientras hablaba con una teta. Título? "Soy un huevo".
Pero entonces...el huevo eclosiona. Y este ser aparece. Un Cassasaurio.
-los dinosaurios cercanos huyen despavoridos-
ehehehehe.
Sinceramente, no sé que pinto aquí, por qué ha nacido este blog ni qué coño pasará con él.
Pero invitaré a participar a aquel que tenga algo que decir.
Pero entonces...el huevo eclosiona. Y este ser aparece. Un Cassasaurio.
-los dinosaurios cercanos huyen despavoridos-
ehehehehe.
Sinceramente, no sé que pinto aquí, por qué ha nacido este blog ni qué coño pasará con él.
Pero invitaré a participar a aquel que tenga algo que decir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)









