viernes, 23 de abril de 2010

Guilty pleasure

Hace apenas un rato que ha acabado todo. Pero empezó horas atrás.

Tan solo lo conocía desde hace un día, pero había ido a saco. Hablamos ese día, con frases llenas de insinuaciones, y hoy, con incluso pequeñas acciones. Sabía de sobra la verdad que ocultaba pero...era un juego, no? Decidí que le seguiría el juego al ILLO (xD) hasta que saliera a la luz. Cuando ya no sabía con qué tendría que vacilarle, no hizo falta que me preocupara más por eso, pues se despidió deseándome buenas noches, pues al día siguiente madrugaba, así que tendría que descansar. Le deseé yo también buenas noches, preguntándome si al día siguiente se cansaría y lo reconocería, y me dispuse a seguir en un lado tranquilo de la fiesta...

...y entonces lo ví.

Era la última persona a la que esperaba ver aquella noche, hacía tiempo que ya no esperaba verle. Reprimí sin esfuerzo mis impulsos de abrazarlo, o de soltarle una hostia, y me acerqué a él.
- Estoy viendo visiones? No me creo que estés TÚ aquí.

Él se rió y me dio la razón, reconoció que ya no se pasaba por allí. Eso era algo que, a veces, si pensaba mucho en ello, echaba en falta.
Nos sentamos en un lugar apartado, tranquilo, alejado del bullicio del resto de la gente, para hablar. Nos pusimos al día de nuestras vidas con breves explicaciones, y luego hablamos de música. Me hablaba de grupos, de alguna canción en concreto...ésa era una de las partes que quizá echaba de menos en los días normales en los que pensaba en la gente que ya apenas veía.

- y este grupo, personalmente, y perdona la expresión, me la pone dura.

Cogí los cascos de su reproductor y escuché la canción con los ojos cerrados. Al terminar, me miraba esperando mi opinión.

- A ti te la pone dura y yo me corro, todos contentos.

No sé cómo la conversación cambió de rumbo hasta desembocar en todo aquello, pero mientras me provocaba con aquellas frases sin dejar de mirarme fimente, lo cierto es que me estaba poniendo cada vez más y más cachonda. Necesitaba que parara o no podría aguantar aquella noche, así que se lo hice saber.

- Estupendo, porque tengo ganas de ti. Esta noche te haría detodo.

Una conversación cada vez más caliente y unas bragas cada vez más húmedas, intenté recordar que lo conocía desde hace tiempo y que sabía lo mal que podía acabar, pero estaba demasiado cachonda como para irme sin más a casa. Antes de que él llegara, necesitaba un polvo, pero ahora...necesitaba sexo salvaje.
Abandonamos el lugar y acabamos en una habitación, con mi cuello envuelto en pequeñas descargas de placer producidas por sus labios y su lengua. La ropa no tardó en caer al suelo o ser arrojada unos metros más allá, su lengua jugaba con mis pezones mientras mi mano hacía lo propio con su miembro. Miles de caricias y palabras exitantes, algo extraño nos embargaba, una adictiva atracción y muchas ganas contenidas.
Jugué con mi lengua en su miembro, deleitándome con su cara y sus suspiros de placer cuando la introduje en mi boca, incrementando y descendiendo el ritmo paulatinamente para aumentar el placer.
- No aguanto más, necesito hacerte el amor.
- No, tal y como me has puesto esta noche, de hacer el amor nada -me dirigí a su oreja para susurrarle- quiero que me folles salvajemente, como un animal.
- Estaba deseando que dijeras eso.

Me penetró de un golpe seco, que descargó instantáneamente una corriente de placer por todo mi cuerpo. Sus golpes eran directos, salvajes, cosa que conseguía exitarme muchísimo más aquella noche. Mientras nos decíamos cosas exitantes al oído, nuestro ritmo aumentaba hasta casi rozar lo frenético. Dejaba salir mis gemidos con los suyo, o los ahogaba en su boca, en su cuello, en su oido
- por detrás, hazlo.

Me miró completamente exitado mientras decía "Estaba deseando hacerlo" y, tras colocarme debidamente y apoyar mi cabeza en el colchón, jugueteó con su punta pegado a mi, antes de agarrarme por las caderas e introducirla, moviéndose lentamente y aumentando el ritmo paulatinamente. Ahogué mis gemidos mordiendo la sábana, abrumada por el placer, pensando en el tiempo que había estado deseando una noche así. Apreté aún más la mandíbula cuando noté sus manos acariciando mi pecho, pero cuando sus dedos llegaron al botón del placer, ladeé la cara dejando que salieran todos los gemidos contenidos.
Se inclinó hasta mi oído, y tras unos besos en el cuello, me susurró. "Estoy apunto de acabar, ya sabes donde me apetece". Salió de mi y giré para estar de cara a su miembro, que masajeaba con su mano rápidamente. Rocé con mi lengua su punta, esperando el final de aquella noche salvaje que me había dejado exausta.

Y ahora estoy en mi cama, sola y al límite de caer dormida. No puedo dejar de pensar en qué había ido mal anteriormente para que aquello acabara así. Tal vez el haber formalizado la relación hasta un punto muy serio, pensé. Sabía que no tenía que sentirme culpable porque fuera el ex de ella, compartíamos una conexión en nuestra vida y el reflejo, compartíamos aquel mágico espejo, que nos dejaba pasar a uno u otro lado, porque, al fin y al cabo, ellos habían acabado y ella no se enfadaba por las chicas que pasaban por la cama de él, pues decía que "ya no estamos juntos, que se folle a quien quiera", e incluso su siguiente novia y ella habían sido amigas. Cass era así.
Intenté dejar mi mente en blanco, pero solo podía pensar en la noche de sexo salvaje con Oli.

2 comentarios:

Flaviani. dijo...

Solo puedo decir Buá!

D dijo...

Disfruta de tus polvos con él, seguro q a partir de ahora habrán mas y te marcará como ya sabes quienes