Con esa simple frase me di media vuelta hasta mi casa, cogí algo de ropa, una botella de vodka y me largué de allí.
Había roto una de mis normas, y para recuperar aquella parte esta otra debía ser extirpada.
Los sentimientos juegan con nuestra voluntad; pueden darnos la fuerza necesaria para enfrentarnos a cualquier cosa, pero también pueden reducirnos a cenizas.
Ultimate freedom. An extremist. An aesthetic voyager whose home is the road.
No hay comentarios:
Publicar un comentario