martes, 4 de mayo de 2010

Carnavas.

El sábado y el domingo fueron unos días horribles. Peor que eso, fue un infierno interior temporal.
No recuerdo haberme sentido tan mal en mucho, mucho tiempo.
El malestar de todo mi cuerpo y los pinchazos que sentía en mi pecho no eran un mero recurso metafórico, realmente me impedían respirar bien, eran de verdad. El sábado pasé horas con la música como único intento de controlarme, mientras las lágrimas salían sin permiso, me sentía demasiado herida como intentar ponerme firme, hasta que fue causando efecto y mi grupo favorito consiguió llevarme a un estado de ligero letargo, en el que mantenía la mirada fija, y el cuerpo al fin calmado, mientras mi mente se centraba en cada palabra de cada canción en modo repeat, volviendo a llorar en determinadas partes sin poder evitarlo. Durante esa noche, creí que no me podría sentir peor.

Me equivocaba. El domingo fue mucho más que peor.
Si bien pude ser un ser humano aparentemente normal durante la mañana, no pude evitar estallar hacia la noche. Y de qué manera...

Me refugié en mi lugar favorito para pensar mientras estoy en casa; una parte de la azotea, y me apoyé en el muro mirando hacia el mar, oscuro, centrándome en el faro, pero pronto dejé de verlo pues las lágrimas lo impedían. A partir de ahí no pude parar en más de una hora. El pinchazo en el pecho, impidiéndome respirar, pequeños llantos más intensos, finalmente mirar al horizonte sin ser capaz de parar aquel torrente de lágrimas que caía ininterrumpidamente por mis mejillas desde mis ojos, totalmente desbordados.
Si el día anterior me había sentido vacía, ese otro me hallaba totalmente llena. De dolor.
Ni siquiera el lado siempre positivo de ver el mundo de Cass pudo ayudarme en aquel momento. Tanto ella como Tex nos encontrábamos sumidas en el mismo sufrimiento, cada una en su lado del espejo.


Sinceramente, no sé por qué escribo esto. Supongo que porque, mientras tecleo, aún siento parte de ese dolor, pero hoy mis emociones vuelven a estar bajo llave.
No se me da bien expresar mis sentimientos, y las pocas veces que lo hago, es en forma de textos, o simples palabras. Esto no es un simple texto que escribe Cass, o Tex, sobre su vida, sobre cosas que otros pueden ver en "nuestro mundo". Ojalá fuera así, porque significaría que podría decidir ponerme bien cuando me diera la gana. Pero no es así. Este texto, ante todo, lo escribe una compañera prehistórica del Cassasaurio, llamémosla Carnavas, y tiene la peculiaridad de contagiar a veces el estado de ánimo de estas dos chicas que viven en...sitios paralelos. Así que si de buenas a primeras alguna de ellas se esfuma un tiempo, o hace acto de presencia pocas veces, está rara o lo que sea... no es su intención no ser ellas mismas. Quizá estén pasando por uno de esos momentos de desbordamiento emocional y simplemente intenten hacer creer que todo está bien cuando no es así.
Aunque probablemente no se darán cuenta, o es lo que suele pasar, así que tal vez hacen bien su trabajo.



Does it make you nervous
when you hear my bones
animate my body
without my soul?

No hay comentarios: