Estaba sentada en el césped, mirando al horizonte, absorta en mis pensamientos.
Los últimos días habían sido tan...frustrantes. Tras una precipitada marcha de aquel lugar donde me estaba ahogando, en busca de aire puro sin restos de una frase hiriente, al estar lejos de todo aquello me había sentido un poco mejor, con ganas de volver pero ignorando lo que hacía daño. Y sin embargo, no había podido hacerlo.Él me habia estado insistiendo en que volviera, pero ni siquiera él conseguía convencerme. Finalmente entendió que necesitaba cambiar de aires y cedió, no sin antes insistir en seguir viéndome en algún otro lugar. Como iba a suceder hoy.
Sé que ha llegado al ver una sombra detrás de mi, pero no me giro ni digo nada. Él se sienta a mi lado, en silencio también. Me observa en silencio unos minutos, y cuando finalmente abre la boca para preguntar algo, se queda callado, ahogando la frase en su garganta.
- Tex...
- No me apetece hablar de ello. Ya conoces las reglas, si quieres verme no puedes insistir en que te cuente nada.
- Lo sé, es solo... estás bien?
- Claro, no me ves?- respondo sin dejar de mirar al frente.
- No veo a la chica con ilusión que conocí, veo solo una chica que intenta parecer indiferente.
- oye...no empieces. Se supone que estás aquí para... espera, a qué has venido exactamente? -me giro para mirarle por primera vez en el día-
- Ya lo sabes, para estar contigo- suspiro. No quiero que piense que me molesta que esté aquí, pero tampoco quiero que se sienta obligado a quedarse.
- Oye, yo...- pero entonces me callo al verle meter las manos en su mochila y sacar algo cilíndrico, y me lo planta delante de la cara. Casi bizqueo al ver lo que es. Uno de esos juguetes para hacer pompas de jabón.
- Mira, hazme un poco de caso- se sienta detrás de mi, quedando yo entre sus piernas y dándome el objeto toma mis manos y lo acerca a mi boca, acercándose él a mi oido- piensa en algo positivo, un deseo, o lo que quieras, y sopla.
Pienso por un instante en lo que me gustaría cambiar; sé que no se hará, así que pienso en lo bien que me siento ahora mismo. Pienso en que no quiero que se aleje, me alegro de que no lo haga cuando intento que me deje sola. Pienso en que quiero olvidarme de lo malo- Quiero dejar de pensar en el tema- Cierro los ojos un minuto, y entonces soplo. Ambos contemplamos la pompa de jabón que lentamente se eleva por el aire. Noto su respiración en mi cuello, y me giro para mirarle con una sonrisa esperando que exprese lo que agradezco que esté ahí. Ahí está la suya, una sonrisa a través de la cual veo que intenta analizar mi reacción.
- Ayúdame a no pensar hoy en ello.
Sin vacilar un segundo, acaricia mi mejilla y me besa lentamente, con tranquilidad, con cierta vacilación, y lentamente se separa de mis labios, me rodea con sus brazos y apoya su cabeza en mi hombro.
- sopla otra vez- saca otro pompero y sopla, puedo notar como el aire asciende por su pecho, pegado a mi espalda.
Sin casi darme cuenta, hemos pasado un rato muy agradable, tumbados en la hierba haciendo pompas, como dos niños pequeños. He sonreído como una niña ilusionada. Y todo gracias a él. Con el detalle más pequeño consigue alegrarme estos días, consigue hacerme ver que sí le importo al menos a alguien, y eso me hace sentir algo mejor.
En algunos momentos en los que me quedaba quieta, o pensativa, volvía a acercarse, me daba un pequeño beso y me sonreía, consiguiendo que volviera a la realidad de aquella tarde y a nada más.
Sus abrazos, sus besos fugaces, en nada comparables a los apasionados de nuestros tonteos fugaces, eran como una capa protectora que, por una vez, no me repelían. Me hacían sentirme bien a pesar de que el resto del día me sintiera sola y estúpida.
Hold me.
Hold me.
Take me with you 'cause I'm lonely







