jueves, 29 de julio de 2010

Ella parecía repeler sistemáticamente las relaciones, o bueno, más bien las relaciones la repelían a ella. Había ignorado posibilidades , había habido afectados en ese tema.
No era que no creyese en el amor; lo había visto reflejado en otras personas, sin embargo no creía que eso estuviera hecho para ella. El amor hacia sus amigos, a ese sí que estaba totalmente entregada. Hay muchas formas de amor, muchas magnitudes, no sólo la romántica. Justo a la que ella daba la espalda.
Sin embargo, con Él... sabía que podría llegar a enamorarse de él perfectamente. Era totalmente su tipo de chico, y muy pocos podían decir eso, todos igualmente lejanos.

Lo que la habría alarmado en otras circunstancias, con él parecía de lo más natural. Pensar en él la alegraba, recordar algo que había dicho, recordar su sonrisa... Esas cosas le alegraba el día. Cuando necesitaba animarse pero no podía verlo, recurría a su cajón mental con recuerdos guardados, y al instante se sentía mejor.

No importa cuanto tiempo llegue a pasar. Siempre le quedaría esa mezcla de felicidad y melancolía que sólo un amor platónico puede crear tan vívidamente.

sábado, 17 de julio de 2010

Aquel chico había cambiado algo en su interior. Pero, por qué ahora? Por qué no cuando lo conoció, hace ya bastante tiempo atrás? Habían pasado años desde la primera vez que lo vio. Recuerda que entonces pensó que era mono, pero poco más. Cuando lo fue conociendo, estaba claro que le caía bien. Era la clase de chico con el que congeniaba. Y su opinión sobre él mejoraba cada día más. Si se paraba a pensarlo, en realidad siempre estuvo ahí ese hecho, el hecho de que era su tipo de chico. Pero por aquel entonces las cosas eran más normales, no habían llegado a aquella magnitud en la que se encontraban ahora.

Había pasado el tiempo, años sin volverlo a ver, y un día, sin más, ahí lo tenía, delante de sus narices. jJoder, había olvidado lo increíble que era su sonrisa. Inmediatamente se sintió cómoda, como en casa; no pudo evitar oir en su mente aquel "you comfy?" que algunas veces le había oído decir. Cómo podía recordar aún eso? Había olvidado lo mucho que le gustaba sus dientes, aquellos que le recordaban a un ratoncillo, y sin embargo aquella pregunta seguía en su cabeza como si la hubiese escuchado el día antes. Sabía que su mente le daba sorpresas de ese tipo, pero aun así no lo esperaba.
Aquel reencuentro supuso una gran alegría, y probablemente el inicio de todas las sensaciones que vendrían después.